martes, 3 de noviembre de 2009

Lacalle en 1999: "No se puede votar a alguien que no tenga mayorías"

En el balotaje de 1999, Lacalle defendía las mayorías parlamentarias porque otorgan "seguridad de cumplimiento" de los proyectos parlamentarios. El Directorio del PN apoyó e hizo campaña por la figura de Jorge Batlle que enfrentó a Tabaré Vázquez.
Ricardo Portela |

Giro. Lacalle hace diez años no quería ningún equilibrio.
El candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, defendía hace exactamente 10 años la importancia de las mayorías parlamentarias y que, por sobre todas las cosas, el Poder Ejecutivo estuviese integrado por el partido político que al mismo tiempo tuviera en el Parlamento esa mayoría para garantizar la acción del gobierno.
Hoy la argumentación, tanto del Partido Nacional como del Colorado, es diametralmente opuesta: se procura que el Poder Ejecutivo lo ocupe un partido de diferente signo político del que logró en las elecciones mayorías parlamentarias bajo el argumento de lograr "equilibrio".
En una entrevista realizada en radio El Espectador, el 10 de noviembre de 1999, Lacalle aludía a la necesidad de que en forma más que inmediata, el nuevo gobierno que iba a asumir en marzo del año 2000 apurara leyes fundamentales.
"El Partido Nacional sostiene que se inicie el tratamiento de todo lo que sea objeto de ley el 2 de marzo, es decir inmediatamente de instalado el nuevo gobierno, y esté aprobado antes del primero de julio (...) porque ¿cuál es el resultado más concreto de un eventual gobierno presidido por el doctor Batlle? Que tiene mayoría parlamentaria, que da seguridad de cumplimiento de estas normas. El Partido Nacional, una vez más, incorpora el concepto de certidumbre, de seguridad, de tranquilidad. Transmite serenidad, tranquilidad a la población" sostenía.
En otro pasaje de la nota radial, Lacalle fue consultado ante la eventualidad de acuerdos entre el Partido Nacional y el Frente Amplio, en el caso de que este último venciera en el balotaje a Jorge Batlle.
"Lo que la Constitución dice: corran el 31 de octubre; si alguien tiene mayoría absoluta se acabó el proceso; si ninguno lo logra preséntense en tanto candidatos personales. Esa es una de las razones para no votar al doctor Vázquez: porque no puede asegurar la obtención de una mayoría parlamentaria que sí tiene el doctor Batlle. Así que ese argumento es claramente determinante de que mucha gente no lo vote, porque genera incertidumbre, inseguridad, interrogantes, acerca de lo que podrá hacer" vaticinaba Lacalle ante micrófonos de El Espectador en noviembre de 1999.
Diez años después, el pasado viernes 30 de octubre, al lanzar su candidatura hacia el balotaje, con la consigna "El equilibrio está en tus manos" Lacalle afirmó: "no es aventurado que la ciudadanía decida apoyarnos para buscar el equilibrio entre una mayoría parlamentaria y el Poder Ejecutivo, no quiere otorgarle todo el poder a un mismo sector".

Los argumentos a favor del balotaje
En 1996, blancos, colorados, cívicos y nuevo espacistas proponían la reforma electoral que hoy rige. Uno de los argumentos de mayor peso para su defensa era que aseguraba mayorías parlamentarias.
El 8 de diciembre de 1996 una acotadísima mayoría del 50,45% aprobó la reforma constitucional por la cual se habilitaba al régimen electoral que hoy se conoce. Aquella "reforma posible" como se denominaba por parte de los integrantes de los partidos Nacional y Colorado, incluía también la reforma de los partidos políticos y establecía la integración proporcional de la Corte Electoral, aunque estos últimos dos aspectos nunca se terminaron de plasmar.
Uno de los argumentos, con mayor peso por parte de los reformadores de entonces, era que una mayoría parlamentaria obtenida como consecuencia de la nueva ingeniería electoral permitirá al presidente la posterior sanción de leyes sustanciales.
En una conferencia realizada en el Palacio Legislativo, tanto el ex presidente Luis Alberto Lacalle como su colega ex mandatario Julio María Sanguinetti defendieron la reforma electoral señalando los argumentos principales esgrimidos para reformar la Constitución en 1996: "...la existencia de un bloqueo político (falta de mayoría parlamentaria, y por tanto de posibilidades de cumplir el programa de gobierno); insatisfacciones sustantivas sobre el sistema electoral (sistema poco transparente, en el que el elector no conoce el efecto de su voto); insatisfacciones sobre el sistema electoral derivadas del cambio en el sistema de partidos (sistema funcional a la supervivencia del bipartidismo); y la necesidad de minimizar la aleatoriedad en la elección presidencial, de disminuir los riesgos de decisiones electorales no deseadas" por la paridad en las elecciones de 1994, el cual fue virtualmente un triple empate entre los partidos Nacional, Colorado y Frente Amplio.
En las elecciones de 1994, que fueron las últimas con el viejo sistema electoral, dejaron un saldo netamente terciado: el Partido Colorado ganó con el 32,2%, el Partido Nacional segundo con 31,2% y el Frente Amplio se colocó a 30,6% de los votos.
Asume entonces la presidencia, y por segunda vez, Julio María Sanguinetti y conforma una coalición de gobierno que reúne a todos los sectores del Partido Colorado y del Partido Nacional. Esa coalición de gobierno desencadena casi inmediatamente una coalición de reforma, que apura varios de los cambios estructurales pendientes como la reforma del Estado, la de la Seguridad Social, la de la Enseñanza y que luego impulsó la reforma constitucional de 1996.
En las elecciones que sobrevinieron en el año 1999 y que estrenó el nuevo régimen electoral establecido por la reforma de 1996, el Frente Amplio fue el que ganó en la primera vuelta con el 41% de los votos y se aseguró la bancada parlamentaria mayor. En la segunda vuelta electoral disputada con el candidato Jorge Batlle, Tabaré Vázquez obtuvo el 46%, quedando a ocho puntos de Batlle que llega a la presidencia con el 54% del total de los votos gracias al apoyo del Partido Nacional y de la Unión Cívica.
En los últimos 25 años, en América Latina se realizaron más de 20 elecciones presidenciales con el sistema de balotaje. De ese total de comicios, únicamente en cinco de ellos en el balotaje ganó la presidencia el que había quedado segundo en la primera vuelta. Precisamente uno de esos casos es el que corresponde a Batlle ante Vázquez.

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